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Los vientos vuelven a soplar (¿temporalmente?) a favor del mercado regulado

Se conoce como tarifas de mercado regulado a aquellas tarifas que que pertenecen a comercializadoras de último recurso (CUR). Algunas de las más famosas son: Energía XXI, Comercializador de Último Recurso (Iberdrola) y Comercializadora Regulada (Naturgy). A esta tarifa también se la conoce como PVPC (Precio Voluntario Pequeño Consumidor) o TUR (Tarifa Último recurso), y se suele decir que, a largo plazo, es la más económica ya que la comercializadora de turno tiene que revender la energía a precio de coste al cliente sin llevarse apenas margen.

Uno de los mercados más regulados

Esta tarifa ha sido muy criticada por las propias eléctricas que lo tienen que ofrecer, alegando que es una tarifa deficitaria. También la han criticado compañías de luz que ofrecen tarifas indexadas, cuyo modelo de tarificación es muy parecido al del PVPC: luz a precio de coste + gastos de gestión.

En este vídeo se puede apreciar cómo Ignacio Galán (Presidente de Iberdrola), critica abiertamente el mercado eléctrico español por ser uno de los más regulados.

Crisis energética

La crisis energética ha hecho mucho daño a este tipo de tarifas (tanto PVPC como tarifas indexadas), ya que trasladaban las subidas de precio de la luz directamente a los consumidores finales. Esta tendencia no ha parado hasta principios de abril de 2022, algunas veces se decía que la subida era por la reapertura de la economía, otras que por la inflación y posteriormente por la guerra en Ucrania.

¿Cambio en la tendencia?

Justo cuando la situación geopolítica no podía ser más convulsa y la inflación toca máximos históricos, en España se ha reducido ligeramente el precio de la electricidad. En estos últimos días se están viendo precios cercanos a los 100€ el MWh, una cifra bastante inferior a la media de marzo, que superaba los 200€ / MWh.

¿Qué ocurrirá a partir de ahora?

Es muy complicado realizar previsiones con la cantidad de variables que hay ahora mismo en juego: Covid-19 en China, guerra en Ucrania, bloqueos económicos, etc. En caso de que la inflación se desboque, es probable que veamos nuevas subidas en el precio de las materias primas. También es muy posible que esta subida repercuta directamente en el precio de la luz, a no ser que se apruebe la “excepción íberica”, medida que pedía el Gobierno de España a Europa para desvincular el precio de la luz del precio del gas. Esta excepción se ha pedido pese a que España parece estar en una posición ventajosa en comparación con sus socios europeos (especialmente si la comparamos con Alemania e Italia). La dependencia del gas ruso de estos últimos los hace mucho más vulnerables a una potencial subida en el precio de la energía.

¿Cambiar a la tarifa regulada o seguir con el precio fijo?

Parece que la caída en el precio de la luz es algo incipiente y muchos expertos aconsejan esperar a ver cómo se desenvuelve esta tendencia en vez de saltar de una tarifa a otra. El principal riesgo de dejar una tarifa fija competitiva es que, si los precio de la electricidad suben bruscamente, los precios de las tarifas fijas subirán también, haciendo que sea misión imposible encontrar una tarifa fija tan competitiva como la que teníamos contratada antes de cambiar a la regulada.

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